La honestidad

Estes días, o estos tiempos…, que precisamente son primaverales y tiempos de Imagen Pepe Mujicaconmemoraciones religiosas de Pascua y Cuaresma, están siendo días donde la palabra honestidad así como dignidad, ética o honradez están ausentes en el vocabulario y en la práctica de la acción política, periodística e institucional que debían abanderar el ejemplo a seguir, principalmente, las personas públicas o las que ejercen una influencia directa en el ciudadano.

¿Qué está a pasar para que presidentes de gobierno, ministros y altos funcionarios del Estado estén a mentir continuamente y sean colaboradores necesarios en las tramas corruptas que parten de miembros de los partidos que están en el poder y se enriquecen a costa de todos?, ¿Dónde la ética y la moral en una sociedad que precisa de ejemplos honestos en la práctica política, que no permita la duda por parte de los contribuyentes y dueños de lo público?, ¿qué espectáculo es este, de ver que la “justicia” está manipulada y se traslada a la sociedad la sensación de la impunidad para ciertos personajes, que parece, gozan de unos privilegios que los demás no tenemos?, ¿qué juego es este de “mover” a fiscales y jueces con la intención de influir en las decisiones judiciales a favor o en contra, según sean los intereses del partido que gobierna?, ¿dónde la independencia del llamado “poder judicial” que está sometido a las guerras partidarias e ideológicas?, ¿qué guerra es esta, la que se está a librar en los medios de comunicación, en los que unos pocos tratan de ser objetivos e imparciales en la información, y unos muchos están a echar pestes que embarran el ambiente y la salud de las buenas costumbres periodísticas?, ¿qué medios públicos son estos, que contratan redacciones paralelas, para que la televisión de todos siga a ser la televisión del partido en el gobierno?, ¿qué dignidad nos enseñan ciertos partidos políticos y sus dirigentes que, viendo lo “indecentes” que son los que gobiernan, “matan” a quién lo dice honestamente, y se instalan en una “oposición abstencionista” que permite la “dictadura del mutuo engaño” en un juego obsceno de culpabilizar a otros de lo que “pudo ser y no fue, ¡porque no quisimos!”, como claramente se manifestaron, de que uno es el adversario y el otro el ¡enemigo!. O…, ¿aún seguimos a engañar al personal?. Sigue leyendo

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La religión y su utilización política

Recién pasada la llamada “Semana Santa”, en que un país se paraliza para festejar unos  aniversarios de tradiciones de una fe que, dudo mucho, sea mayoritaria en su práctica y seguimiento, se tenga que manifestar en las formas y maneras en que se hace en este Estado Español, paso a enumerar algunas incomprensiones para quién, en su derecho, no está de acuerdo en el uso desmesurado de la religión como objeto turístico y político, impuesto a todos los que vivimos bajo un paraguas constitucional que dice, que este Estado es “aconfesional”. Sigue leyendo