El silencio

En nuestras vidas, el ruido, el bullicio de las cosas que perciben nuestros oídos, es el síntoma general que compartimos y ayudamos a crear como necesidad para que, a través de los mecanismos audibles, entender y descifrar cada uno de esos sonidos, sean estos de palabras de las personas como de quejas o gemidos de todo ser. Los ruidos son descifrados enseguida por el subconsciente humano y, según sea ese ruido, las reacciones transmitidas al cerebro, pueden ser muy dispares según la percepción temerosa.     el-silencio-imagen

Son tantos y tan continuados los ruidos que nuestros oídos reciben que, no siendo los que requieren de atención, descifrado, selección y reacción imperativamente urgente (temor), ese oído se acostumbra y adapta a la convivencia con todo ese bullicio de las cosas, que coloca al silencio, como en un estado de rareza en el que el oído no está acostumbrado a explorar el campo inmenso de las percepciones cerebrales del silencio y lo que esto puede suponer para el desenvolvimiento de las actividades cerebrales, que son las que pueden ir conformando una inteligencia progresiva del saber y entender el universo de las cosas. Sigue leyendo

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